
Esperando verte llegar, tras la cortinita de ese secreto lugar que tu y yo tenemos juntos. Deseando con todas mis fuerzas verte de nuevo, sentir tu presencia... con ese incesante deseo de tenerte a mi lado, de abrazarte, de sentirte, de tocarte, de besarte.... me impaciento.
Y te veo aparecer, y mi corazón late intensamente y mi cuerpo te desea mas que nunca, y por fin te abrazo, beso tus labios y siento el latir de tu corazon, por un momento, ese momento te siento mío. Y noto tu impaciencia..., y le reclamo al tiempo ese deseo de que las horas sean infinitas, solo para que no te marches, solo para que no me dejes de nuevo. Y me besas tímidamente y me estrechas fuertemente como para encadenarme a tu cuerpo y tener la seguridad de que no escaparé de tus brazos. Recorres con tus manos cada rincón de mi cuerpo
y yo sólo me limito a sentirte. Miro tus ojos que incineran mi corazón y tus labios tan sensuales son sorprendidos por un beso profundo, beso tus labios, despacio, muy despacio, miro tus ojos y mis manos aún temblorosas acarician tu piel. Me recuesto sobre tu pecho desnudo y siento el calor de tu cuerpo, puedo percibir el acelerado latir que marca el ritmo de tu corazón. Besos suaves van palpando tu pecho ansiosa de tenerte y con mis manos voy señalando el camino que he de seguir con mis labios. Acaricias lentamente mis piernas. Tus manos grandes, suaves, cálidas, apasionadas, me estremecen hasta el punto de la desesperación. Tus labios ardientes besan poco a poco mis piernas hasta llegar a mi vientre. Me acaricias con tus labios, me desespero y eso te fascina. Tus dedos se entrelazan con mi pelo y éste se revuelve por el movimiento sensual de nuestros cuerpos.
Nos quedamos extasiados, desnudos sobre la cama revuelta, estás a mi lado, se calman los latidos de tu corazón y del mío. Tu cuerpo me parece más hermoso después de tenerte. Te siento tan mío, tan vulnerable a mis besos y caricias, sin embargo, sólo quiero... que no te marches nunca.
Después de querernos, de sentirte tan mío, sólo mío... termino convenciéndome a mi misma que tienes que irte, asi que... sólo sonrío para dejarte pasar... y me despido de ti con una sonrisa, aunque mi corazón me dice que no te deje marchar... intentando disimular el dolor que me provoca ver cómo te vas, con la esperanza de volver a verte pronto, volver a sentirte pronto, y te vas... y debo olvidar esa sensación de vacío por que se, que volveremos a vernos de nuevo, que volveré a sentir cómo se encoje mi corazoncito al verte aparecer de nuevo tras esa cortinita...