La curiosidad puede ser mucho más que esas ganas irresistibles de saber algo que nos intriga. Supongo que todo el mundo experimenta esa sensación de vez en cuando, y no tiene nada de malo. Sin embargo, la curiosidad a la que aquí me refiero, mi curiosidad... es más duradera, y en cierto sentido permanente. Una cosa es estar curioso por algo, y otra cosa es, como yo, ser curioso.¿Qué significa, entonces, ser curioso? Significa que no existan temas que no queramos conocer. Es volver voluntariamente a la edad de los porqués, o no haberla abandonado jamás. Los curiosos vivimos cuestionando, no aceptamos medias respuestas ni que nos expliquen que las cosas se hacen como se hacen porque sí, o porque así es como siempre fueron hechas. Pretendemos razones, causas, fundamentos, argumentos. Intentamos ir hasta el fondo en cada cosa. Sentimos la necesidad de saber. Hacemos un problema de algo que venía pasando inadvertido, un problema que para el mundo hasta entonces era indiferente.Decidimos dedicar un tiempo de nuestras vidas a resolver incógnitas y hacer algo al respecto, Es entonces cuando la curiosidad cumple con su misión: impulsarnos a conocer, investigar, preguntar, levantar el teléfono, abrir el diccionario, buscar en Google e incluso ponernos en marcha para lograr cambiar aquello con lo que no estamos de acuerdo.La curiosidad no siempre es buena... como dice mi amiga, “ignorante se vive mejor” y en ciertas ocasiones es cierto, la curiosidad te lleva a veces a descubrir cosas que no te gustan o con las que no estás de acuerdo, cosas que duelen o que sinceramente hubieras preferido no saber, la curiosidad es “una enfermedad Crónica" .... y hay que llevarla lo mejor que se pueda.Ahora bien... como digo muchas veces no es lo mismo ser curioso que cotilla... yo soy curiosa... qué le vamos a hacer??



No hay comentarios:
Publicar un comentario